domingo, 12 de abril de 2015

Heridas, Hospital Fernandez.


El Hospital Fernández fue fundado en 1888 como “Dispensario de Salubridad y Sifilicomio Municipal”  en razón de una importante epidemia de enfermedades de transmisión sexual. Bajo este nombramiento, funcionó varios años hasta que comenzó a utilizarse como hospital general, manteniendo la relación con su uso original teniendo una sala destinada a enfermedades venéreas.
En esa época, se lo escribía como “un edificio misterioso, chato y oscuro, apartado del centro de la ciudad y escondido en un barrio solitario de calles cortadas, sin pavimento alguno, con grandes baldíos, viviendas miserables e isletas de sauces llorones(...) destinado exclusivamente a la cura y reclusión de mujeres sin hogar, sin nombre y sin honor, víctimas de contagios abominables”.
Se fueron construyendo nuevas salas a medida que aumentaba la capacidad asistencial, principalmente entre 1891 y 1897. 
Fue incluido oficialmente en el sistema de hospitales generales de la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires el 28 de octubre de 1904, recibiendo el nombre de “Dr. Juan Antonio Fernández” .
Se realizan mejoras en el hospital, por primera vez, entre 1907 y 1920, principalmente ampliaciones y construcción de sala de cirugía, maternidad y niños, servicio de rayos X, entre otros.
En diciembre de 1937 se autorizó la reconstrucción total del viejo hospital, obras que comenzaron en septiembre de 1939.  Se completan las reformas y equipamiento entre 1970 y 1990. (*)
Y aparentemente, poco cambió desde sus inicios hasta hoy, el barrio, los alrededores, si, pero su interior…
Sigue siendo un edificio misterioso, con pasillos largos de pisos y paredes de baldosas de granito manchadas, rotas, techos descascarados que dejan entrever las capas de material que lo componen.
Revoques viejos, sucios y fracturados. Faroles averiados y mal funcionamiento de la luminaria existente hacen que en ciertos rincones de los pasillos uno se encuentre en penumbras.
Caños y sillas oxidadas. Marcos de ventanas, bordes de zócalos, vértices: lugar de albergue para telas de arañas, pelos y pelusas.
Lo emparchado como se puede, lo atado con alambre… o con vendajes adhesivos, forman parte del paisaje.
Por fuera un magnate edilicio, un prócer de la sanidad, imponente, fuerte. Por dentro, agrietado, deteriorado, débil. Olvidado. 
El Hospital Fernández, detenido en el tiempo, enfermo, herido, en sala de espera. Un lugar que pide ser curado. 

(*)Fuente: http://www.medicos-municipales.org.ar/titu21204.htm












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Farm Security Administration (FSA) fundada en 1935 como administración de restablecimiento como parte del New deal en USA, cumplió la función de combatir la pobreza rural durante la depresión, luego de la gran crisis económica tras la caída de la bolsa en 1929. Se hizo famosa por su programa de fotografía. Dentro del grupo de fotógrafos, se encontraba Walker Evans, quien retrataba y capturaba la realidad en la que vivían los rurales. Su precariedad y pobreza. 
Dentro del trabajo de Evans, también se destacan fotografías a obras de construcción a medio terminar y detalles corroídos. 




Señaletica, carteleria. Hospital Fernandez.











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Walker Evans. Señaléticas y gráficas callejeras. 








jueves, 9 de abril de 2015

La Premisa de Pompeya - Reflexión.




La premisa de Pompeya, planteada por R. Ascher, fundamenta que el registro arqueológico proporciona información exacta de una sociedad: sus costumbres, su tecnología, hábitos, consumo, cultura, etc. 
Es interesante plantear al fotógrafo como un arqueólogo: su recorte de la realidad, comprendidos dentro de los límites del cuadro, plasma su contemporaneidad, que servirá como registro de campo para futuras sociedades. Me parece sumamente provechoso y productivo, empezar a tener real noción de la -casi- infinidad de posibilidades, recursos y herramientas que tenemos para capturar nuestra mirada de la realidad.  

martes, 7 de abril de 2015

Ruinas.


Trabajo realizado con Sofia Artlich.

Cemento. Escombros. Tierra. Chapa. Señalización y una garita hecha pedazos: indicios de una vieja parada de colectivos que supo ser lugar de espera, resguardo, encuentro y tránsito de muchísimas personas. Su recuerdo y sus ruinas. 
Paredes, o lo que queda de ellas, convertidas en carteles de discurso y protesta política contra la promesa de mejoras que están tardando en llegar.